Estrategias claves para combatir el agotamiento laboral

Tanto en el hogar como en el trabajo es posible realizar acciones para tener una recuperación efectiva. Eso sí, lo importante es trabajar la base que genera el estrés y lo que produce ansiedad.

El mundo del trabajo es exigente. Nos pone a prueba constantemente y nos desafía de formas diversas. Un trabajo intenso no necesariamente implicará un desgaste proporcional. Las consecuencias del agotamiento vienen cuando se falla en las acciones que previenen aquel desgaste.

Y desde pandemia que se ha visto un incremento en el agotamiento laboral, muy conectado también con el uso de pantallas y la hiperconexión, que muchas veces atenta contra la recuperación y el descanso, tal como sostiene el director Gestión de Ambientes Laborales de CircularHR.

“No solo es el hecho de que tengamos más distracciones, sino que dada la hiperconexión que hay es un mundo mucho más acelerado. Los espacios de descanso y recuperación se han visto afectados como consecuencia. Si queremos tener altos niveles de rendimiento en el trabajo vamos a tener que aprender a descansar de forma distinta”.

Sin embargo, existen amenazas de la recuperación. Una de ellas es el agotamiento de la voluntad. La capacidad de autocontrol tiene límites, por lo que si nuestro cuerpo ya consumió una excesiva cantidad de voluntad, al final del día tendremos menos capacidad de regularnos.

Otra amenaza es la rumiación mental: pensamientos repetitivos orientados a temas laborales que no nos permiten avanzar. Esto dificulta la conexión mental y que logremos concentrarnos tanto en el quehacer como en las actividades que nos recuperan.

Frente a este panorama, es necesario contar con una estrategia. Por ende, ¿cómo podemos recuperarnos de manera efectiva?

  • Desconexión mental: es vital poder alejarse de las pantallas y agendar diferentes actividades que absorban nuestra atención, tales como el cine, la lectura, el deporte o la naturaleza.
  • Relajación activa: escuchar música, practicar meditación o hacer actividad física de baja intensidad.
  • Aprender algo nuevo: desarrollar hobbies como cocinar, pintar o tocar un instrumento.
  • Autonomía en el tiempo libre: es primordial reservar momentos solo para ti. Y eso sin sentir culpa, pues te permite tener autonomía sobre ti y conectarte con lo que te gusta.

Recuperación en el trabajo

Durante el día laboral no siempre se tiene la misma energía y la voluntad. Como todo, estos dos elementos se van agotando a lo largo de la jornada y, por ende, hay que buscar mecanismos de recuperación que permitan restaurar aquella energía.

“Tener estrategias de recuperación efectivas a lo largo de la jornada laboral también es relevante. Una de esas recomendaciones es poder romper con la rutina del día. Más que dedicarnos a ver pantallas, la recuperación será levantarse y hacer circular la sangre. Idealmente salir y estar en contacto con el exterior y el entorno. El potencial de recuperación es mucho mayor que quedarse viendo el celular”, explica Larraechea.

Entre las variadas estrategias que se pueden utilizar durante la jornada están las siguientes:

  • Yoga nidra: genera un estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Esto produce un descanso profundo.
  • Mantener la visibilidad de los objetivos: escribir, ver frente a uno los pendientes y tacharlos/borrarlos de la lista liberamos dopamina, lo que genera activación y también la satisfacción del logro.
  • Técnica pomodoro: referida dentro de los ejes para gobernar la agenda y mejorar la productividad, es una técnica para focalizar la atención en ciclos cortos de trabajo y efectividad.
  • Curva de activación: ordenar la jornada administrando tareas de baja, media y difícil complejidad. Aplicando desafíos propios frente a las fáciles y descomponiendo las difíciles en piezas más pequeñas y abordables.
  • Engañar al cerebro: la energía a lo largo del día no sólo se desgasta sino que también es posible renovarla. Por eso, cambiar de tipo de tarea o de posición en el lugar de trabajo ayuda a “despertar” a un cerebro adormecido por la rutina.

Eso sí, Larraechea puntualiza que todas estas acciones son píldoras puntuales para rendir mejor y sentirse más apto. La clave es combinar estas con acciones que ataquen el problema basal.

“Las técnicas de recuperación o descanso efectivas así como las técnicas para recuperar la atención o la energía a lo largo del día son aspirinas. Ayudan puntualmente a hacer una diferencia, pero, si no atacamos lo que realmente está generando el agotamiento laboral, esta aspirina no será suficiente. Principalmente el estrés no es la carga o cantidad de trabajo: es la sensación de pérdida de control. Si queremos disminuir la base del problema tenemos que entender qué cosas nos provoca sentir eso”, sostiene.

Por eso, la invitación de Larraechea es a tomar acciones que vayan justamente en dirección a atacar el problema de base para ir, paso a paso, disminuyendo el sentimiento de falta de control. “El cerebro automáticamente siente que ya está en movimiento, que ya comenzó a tomar acción. Empodera y disminuye la ansiedad”, cierra.

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