Por Álvaro Peralta, director de Plataformas en CircularHR-Fundación Chile

Es lunes por la mañana. Tras una semana intensa, cruzamos la puerta de la oficina con la sensación de que el fin de semana fue insuficiente para enfrentar las reuniones que se avecinan. En ese momento, buscamos —a veces sin darnos cuenta— a esa persona que, al llegar, ilumina el ambiente y nos permite comenzar la jornada con más energía.
Esa escena cotidiana refleja una de las buenas prácticas que buscamos fomentar como líderes: contar con personas que impacten positivamente en su entorno. Y es aquí donde las preguntas adecuadas y las herramientas de visualización de datos pueden marcar la diferencia.
Vivimos en una década imparable, marcada por el desarrollo acelerado de contenido y la generación constante de valor, en gran parte gracias a la inteligencia artificial generativa. A eso se suma un entorno laboral que evoluciona rápidamente hacia modelos más transversales, híbridos y colaborativos.
El gran desafío es mantener iluminados todos los espacios de trabajo, físicos y virtuales. Para lograrlo, necesitamos identificar y potenciar a quienes tienen —o pueden desarrollar— la capacidad única de inspirar, conectar y movilizar. Hacer visible lo invisible. Y eso es precisamente lo que nos permite el análisis de redes organizacionales.
Una buena visualización organizacional ofrece a los líderes una comprensión más profunda de cómo fluye la energía y la colaboración en sus equipos. Por ejemplo, es posible mapear relaciones dentro del espacio físico de una oficina, considerando pisos o sectores; agrupar interacciones por proyectos o áreas funcionales; o incluso construir un mapa de los grupos virtuales que operan dentro de la organización.
Al brindar a los líderes la posibilidad de observar estas dinámicas de manera constante, se abre la puerta a mejorar no solo la productividad, sino que también el bienestar. Porque quienes iluminan también se pueden apagar si están sobrecargados o aislados.
Las oportunidades para mejorar la dinámica de los equipos a través de esta tecnología son muchas. Si bien hasta ahora nos hemos enfocado en identificar al talento que energiza, también podemos detectar sobrecargas, eliminar cuellos de botella en la comunicación, anticipar riesgos de agotamiento o evidenciar oportunidades de cambio.
El análisis de redes organizacionales no solo ilumina espacios: habilita a los líderes para afrontar una década en la que nuestras conexiones serán más complejas pero también más valiosas que nunca.



